28 de febrero de 2013

Gracias, Santo Padre


Me encontraba en el penúltimo mes de embarazo. Esperábamos la llegada de nuestro segundo hijo, Miguel, con esa alegría interior de verlo y tenerlo en nuestros brazos.

Si ya de por sí era un tiempo de emoción, se sumo la despedida a Juan Pablo II, que se fue al Cielo el 2 de abril de 2005. Que dolor en esa despedida... Era nuestro Papa, el Papa de nuestra generación. El que nos unió a los Jóvenes en esas magnificas Jornadas Mundiales...

Recuerdo que estaba con mi panzón, de rodillas en medio de mi salón,rezando el Santo Rosario en unión a todos los que estaban en ese momento en la Plaza de San Pedro. Marta me miraba con sus ojitos de cuatro años... Y se puso conmigo a rezar... a rezar y a llorar. entonces fue cuando se apagó la luz de la ventana del dormitorio del Santo Padre.

El 19 de abril, oímos del mismo modo, de rodillas, dando gracias a Dios, el anuncio del nombre de su sucesor: Habemus Papam!! Joseph Cardinale Ratzinger!!  

Hoy, casi ocho años de aquel momento, hemos vivido igualmente con emoción su despedida. Hemos podido seguir sus últimas imágenes, escuchar sus ultimas palabras y recibir la bendición desde el balcón de Castel Gandolfo.

Soy muy emotiva y no me da vergüenza deciros que he llorado mucho, mucho... y que tampoco he hecho nada por evitarlo... No quería. Quería acompañarle de esta manera porque ese sentimiento durará siempre en mi corazón.

Gracias, Santo Padre. Gracias por seguir con tu Cruz.