19 de abril de 2012

Roscos fritos

No hay postre frito que me guste más que los Roscos, y sobre todo los de mi tía Lola del pueblo, de Serón... Aunque son típicos de Semana Santa, también nos los hace en verano y cada vez que se lo pedimos... es un cielo...

Navegando por los blogs de cocina que suelo visitar, encontré esta receta en Corazón de Almíbar. Ella es Ana y es de un pueblo de Almería, así que pensé que no serían tan diferentes a los del mio.

Me hice con la receta y se la fui leyendo a mi tía Lola por teléfono (los adelantos informáticos no van con ella) y me confirmó que así los hacía. Así que una tarde me lié la manta a la cabeza y me puse a hacerlos. Cuando acabé, de tantos que me salieron no sabía que hacer con ellos.

Mi madre me dijo que hiciera como en el pueblo: una parte guardada en una olla con su tapa (igual que dice Ana en su receta) y que todos los demás los podía congelar. Así que puse los que íbamos a comer en una olla y por otro lado, hice 4 paquetes de 6 roscos cada uno y los metí en el congelador. Luego es tan fácil como sacarlos de un día para otro y están como recién hechos!!!


INGREDIENTES
  • 6 huevos
  • 1 sobre de levadura Royal
  • 3 gaseosas (sobrecitos gasificantes) Hacendado
  • ½ vasito de anís
  • el zumo de 1 naranja
  • ralladura de un limón
  • ralladura de una naranja
  • 1kg. ¼ de harina
Por cada huevo:
  • 3 cucharadas soperas de azúcar
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 3 cucharadas soperas de leche
Si hacemos la mitad de los huevos, la proporción de azúcar, aceite y leche seguirán siendo 3 cucharadas por cada huevo, respecto al anís y el zumo de naranja reducimos su cantidad, y la levadura también.

Para freír:
  • 1 litro de aceite de girasol
  • canela y azúcar para rebozar (también se pueden rebozar con azúcar glass)

PREPARACIÓN

Vamos echando todos los líquidos a un bol amplio y batiendo con unas varillas, añadimos las ralladuras de naranja y limón. Añadimos el azúcar que corresponda.

Añadimos la harina tamizada con la levadura y los sobres de gaseosa. Empezamos a agregar harina poco a poco y removiendo la masa, llegará un punto que tendremos que dejar de hacerlo con la varilla y seguir con un tenedor o cuchara.

Dejamos la masa reposar un ratito, mientras preparamos el azúcar con la canela para rebozar.

Ponemos un bol con aceite para humedecer la mesa o la encimera donde vamos a colocar los roscos una vez formados con la masa y para humedecernos las manos para que no se nos peguen al hacerlos.
Comenzamos a coger bolas de masa y darles forma de rosco y los vamos colocando en la mesa húmeda de aceite. Cuando estén hechos, les damos unos cortes por encima o por el lateral para que se hinchen.

Calentamos la mitad del aceite de girasol a fuego medio, en una sartén honda y amplia, y comenzamos a echar los roscos, les vamos dando la vuelta para que se vayan poniendo dorados poco a poco y ajustamos la temperatura del aceite. Añadimos más aceite a medida que lo vamos necesitando, los roscos deben estar siempre flotando en el aceite.

Si utilizamos aceite de oliva, éste se tornará oscuro rápidamente, y tendremos que utilizar el doble de cantidad que el de girasol o de semillas.

Una vez fritos, los vamos echando a un platito que tendremos con azúcar y canela y los rebozamos en ella y poniendo en una bandeja para que se enfríen.

El azúcar se irá mojando del aceite que sueltan los roscos, así que es conveniente poner una pequeña cantidad e ir echando poco a poco más azúcar limpio a medida que lo necesitamos.